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lunes, 4 de julio de 2011

El reposo de los hippeastrum


Hace unos días, una buena amiga me pedía que le diera mi opinión sobre el reposo de los hippeastrum, circunstancia que aproveché para reflexionar sobre mi experiencia en el cultivo de estas plantas. Como ya indiqué en mi primera entrada de este blog, mi ignorancia sobre el cultivo de hippeastrum era absoluta, por lo que  tuve que acudir a las fuentes habituales de la "web", en las que, generalmente, se hacía referencia al reposo o descanso anual. Sin embargo, en ningún sitio se definía con precisión lo que se podía entender por reposo, aunque si se podía intuir que el bulbo, después del esfuerzo que supone la floración, necesita un descanso para reponer fuerzas e iniciar su nuevo ciclo con suficiente energía. Respecto a cuándo hay que iniciar el reposo, no he encontrado unanimidad en las fuentes consultadas y, a veces, son bastante contradictorias. He visto casos que hablan de que se debe iniciar en el mes de septiembre y otros, como la Wikipedia,  que nos remite al invierno. En resumen, después de todo lo leído, de lo que se trata es de dejar de regar y fertilizar la planta durante parte del invierno "para inducir un reposo anual", como se recoge en la enciclopedia referida, y reanudar aquellas tareas dos meses y medio después. 


Confieso que, en mi primer año cultivando hippeastrum, seguí, casi, con fe religiosa las recomendaciones sobre el reposo que daban las fuentes indicadas anteriormente, pero al observar directamente la evolución y el desarrollo de las plantas comenzaron a asaltarme multitud de dudas. Así, pude comprobar que las hojas de  los hippeastrum seguían creciendo en las épocas en las que se afirmaba que tenía que iniciarse el reposo. Bien es cierto que, para que crezcan las hojas de los bulbos, no es necesario que se les riegue, pero, no lo es menos, que, con el riego y la fertilización en ese momento de su ciclo vegetativo, se va a facilitar y mejorar su desarrollo y, en consecuencia, el "engorde" y la acumulación de reservas y energía para afrontar la nueva floración y, en su caso, la producción de semillas. Cuando descarté el reposo en el cultivo de mis hippeastrum, pude observar que, en el período en el que aquel se recomendaba, si bien es cierto que no salían nuevas hojas y las ya existentes  crecían más lentamente a lo alto, no lo es menos que sí aumentaban a lo ancho. También, recordaba que, a los hippeastrum que hay en algunos huertos de Ojós, los que habrá sembrados directamente en la tierra de los jardines y, sobre todo, los que crecen en su habitat natural ningún humano podría inducirles al reposo anual. Por ello, me parece poco recomendable seguir la indicación que se recoge en la Wikipedia de que es recomendable trasladar las macetas a un lugar fresco en invierno para buscar una temperatura óptima entre 13 y 4 grados centígrados, no sólo porque, si se encuentran en una zona donde se den temperaturas cálidas en invierno, supondría una incomprensible eliminación de una de las condiciones que se dan en su habitat natural, sino también porque un período tan prolongado sin humedad en las raíces podría dañarlas y su restauración un retraso en el crecimiento del bulbo y un derroche innecesario de energías en reponerlas. 


Al cultivarse los hippeastrum, generalmente, fuera de su habitat natural, creo que de lo que se trata es de crearles unas condiciones lo más parecidas a aquel. De toda la información que he recogido, se deduce que se desarrollan óptimamente en zonas cálidas y los grandes productores las buscan para ubicar en ellas sus grandes explotaciones, como es el caso de Terra Viva Bolbos que tiene en la ciudad brasileña de Santo Antonio de Posse, situada en el estado de Sao Paulo, 12.000 hectáreas dedicadas, fundamentalmente a la producción de hippeastrum, que cultiva durante todo el año.

En la zona donde yo vivo en la Región de Murcia, se dan unas magníficas condiciones para el cultivo de los hippeastrum. Salvo tres meses de calor extremo, que van desde mediados de junio a mediados de septiembre, y unos pocos días de frío, desde mediados de diciembre a mediados de febrero, el resto del año se dan unas temperaturas primaverales. Durante muchos días de invierno se pueden alcanzar hasta los 25 grados centígrados al sol y este año durante varios días del mes de enero se registraron temperaturas de más de 30 grados centígrados a la sombra, llegándose, incluso, un día a los 36, que es una temperatura habitual en pleno verano. Por ello, durante los meses de calor extremo, procuro proteger los hippeastrum de una exposición directa al sol y, cuando empiezan a descender las temperaturas, a partir de mediados de septiembre, poco a poco, voy colocándolos al sol y, en todo caso, sigo regándolos y fertilizándolos con normalidad, con las lógicas precauciones para evitar el exceso de humedad que pueda hacer posible la aparición de hongos. En resumen, yo no les doy el reposo anual, que habitualmente se recomienda. Es más, yo creo que hay una circunstancia que puede inducir a error en todo este asunto del reposo anual, y es que, como hacen todas las plantas, cuando son sometidas a temperaturas extremas y diferentes a las que soportan en su habitat natural, reducen y hasta pueden paralizar su actividad, y esto es lo que le ocurre a los hippeastrum que se encuentran a la intemperie en zonas con temperaturas bajas en invierno. Yo si los cultivara en zonas frías lo que haría sería exponerlos, dentro de los posible, al máximo a las zonas soleadas. Y si se pueden tener en zonas tipo invernadero o similar, mucho mejor. Pero en ningún caso darles reposo. Y esto lo hago extensible a todo tipo de bulbosas, sobre todo a partir de mi experiencia con unas semillas de fressia que coloqué, sin esperanzas de que pudieran germinar, en una jardinera con geranios que regaba con normalidad durante todo el año. Pues bien,  las procedentes de semillas dieron flores a la siguiente temporada con un vigor y una floración mayor que las que fueron sometidas al reposo anual y que dejé de regar a finales de mayo.


Y la siguiente es una foto de mi "hippe" favorito en una toma en la que se observan con claridad los trazos rosados.


Maravillosa esta cantante brasileña: Simone.