Este año la floración de mis hippeastrum se ha retrasado un poco, probablemente como consecuencia de los veinte días de frío del mes de febrero. Con las cálidas temperaturas de la primera parte de este invierno muchas bulbosas han estado activas, incluso una cala había florecido a finales de enero, pero fue llegar el frío de febrero y paralizarse todo. Las calas no volvieron a florecer hasta bastante entrado marzo y algún hippeastrum, que empezó a asomar la vara floral a finales de febrero, paralizó su desarrollo durante muchos días.
A finales de febrero decidí cambiar de maceta los hippeastrum de semilla de tres años y recolocar los de los semilleros del año pasado, aprovechando la paralización provocada por el frío, pero unas lluvias más prolongadas e intensas de lo previsto casi los conducen al desastre. Transcurridos más de veinte días y, ya, con una temperatura primaveral, pude comprobar que sus hojas no crecían y algunas iban adquiriendo un color verde oscuro, lo que me hizo sospechar que las raíces podían estar dañadas y podridas por el exceso de humedad. Al tirar un poco de los bulbos, se podía comprobar que no estaban bien agarrados al sustrato. Cuando desenterré uno de ellos, observé que la mayoría de sus raíces estaban podridas, por lo que tuve que revisarlos todos, quitarles las dañadas, ya que impedían el nacimiento de nuevas y el desarrollo de las que quedaban, y plantarlos de nuevo. Su reacción al tratamiento fue inmediata y, para mí, sorprendente, ya que en apenas en poco más de una semana comenzaron a despuntar las hojas y los bulbos parecían bien asentados en el sustrato, a pesar de que a la mayoría sólo le quedaba una raíz sana, lo que hacía pensar que comenzaban a absorber regularmente los nutrientes. Ningún problema tuve con los hippeastrum de los semilleros del año pasado, también trasplantados, ya que estaba a cubierto.
Normalmente el primer hippeastrum que me florece es un johnsonii, pero este año se han retrasado y el primero que ha florecido es uno procedente de semilla de dos años de un cruce entre vitattum y rojo. El tamaño del bulbo es como el de una pelota de golf, su vara floral apenas ha sobrepasado los diez centímetros, sus dos flores han sido muy pequeñas y alguno de su pétalos no se ha desarrollado completamente. Algo que me ha sorprendido es que en su corta existencia, además de florecer, ha dado cuatro hijuelos.
Este es el primero de la temporada 2012
Me encanta la escena de esta película